Etiquetado frontal reprobado por consumidores mexicanos en un sondeo realizado por Alianza por la Salud Alimentaria - Alianza por la Salud Alimentaria

Etiquetado frontal reprobado por consumidores mexicanos en un sondeo realizado por Alianza por la Salud Alimentaria

  • Los encuestados prefieren el etiquetado de semáforo, ya que el impuesto por Cofepris no se entiende.
  • Va adelante amparo contra este etiquetado por incomprensible y engañoso.

EtiquetadoGDAvsSemáforo
 

México, D.F. 22 de septiembre, 2014. El etiquetado frontal forma parte de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes donde se estableció que debería “comunicar información nutrimental clara a los consumidores y fomentar decisiones saludables entre estos”. Sin embargo, el etiquetado frontal que será obligatorio para alimentos y bebidas ordenado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) resultó reprobado en un sondeo de opinión realizado por la Alianza por la Salud Alimentaria, que revela que los consumidores mexicanos no lo entienden y que prefieren el etiquetado conocido como “semáforo” por ser más útil y comprensible.

El sondeo, que fue con entrevistas cualitativas, tomó opinión a 59 personas, entre las que se encuentran reconocidas personalidades como el primer actor Héctor Bonilla, la conductora y periodista Fernanda Tapia y la escritora Gaby Vargas, quienes coincidieron en la dificultad de entender el etiquetado propuesto por Cofepris y que la mejor opción de etiquetado frontal y que les ayudaría a tomar mejores decisiones de compra sería el etiquetado del semáforo.



El sondeo fue realizado en los puntos de afluencia de la Alameda del Sur, Coyoacán, Alameda Central, Condesa, Parque España y Calle Madero.

“El etiquetado GDA introducido por la industria desde 2010, ahora se ha vuelto obligatorio por Cofepris y es incomprensible para los consumidores mexicanos. El sondeo de opinión que hemos realizado confirma los resultados del estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública y publicado en 2011 en el que se comprobó que de 122 estudiantes de nutrición sólo tres pudieron interpretar correctamente este etiquetado”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor —organización civil integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria.

Otra muestra más de la reprobación de las etiquetas frontales impuestas, se dio el 21 de abril, cuando un grupo de más de 30 destacados especialistas internacionales en nutrición y salud pública de las instituciones más prestigiadas dirigieron al presidente Enrique Peña Nieto una carta pública señalándole que este etiquetado más que proteger la salud representaba una amenaza. Parte de la crítica, es que establece la referencia al consumo diario de 90 gramos de azúcar, equivalente a 18 cucharadas cafeteras, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un máximo tolerable de 10 cucharadas cafeteras y se piensa en propuesta para que se reduzca a sólo cinco cucharadas.

Ante las críticas a este etiquetado y la recomendación de consumir 90 gramos de azúcar, el comisionado federal de Cofepris, Mikel Arriola, presentó una ‘maquillada’ del etiquetado para que en vez de establecer 90 gramos de azúcar como “ingesta diaria recomendada” quedara como “ingesta diaria”. La reforma no cambió el criterio de los 90 gramos y al mantener el concepto de “ingesta diaria” también mantuvo el sentido de ser entendida como una recomendación para el consumidor.

Organizaciones sociales que conforman la Alianza por la Salud Alimentaria señalaron que el 3 de junio de 2014 recibieron respuesta de Cofepris por una solicitud de acceso a la información, a través de la cual este organismo informó que para elaborar los criterios de este etiquetado nunca conformaron un grupo de expertos y que nunca se realizó ningún estudio para evaluar que fuera un etiquetado comprensible por la población mexicana. Cofepris informó que los criterios fueron elaborados por tres funcionarios de ese organismo:

  • Licenciado Juan Leonardo Menes Solis, Coordinador Jurídico y Consultivo de Cofepris.
  • Licenciado Patricio Caso Prado. director general adscrito a la Oficina del Comisionado Federal de Cofepris.
  • Doctora Mariana Ramírez Aguilar, directora general de Evidencia de Riesgos.

Los dos primeros son abogados y la segunda epidemióloga con maestría en ciencias ambientales.

Asimismo, recordaron que se interpuso un amparo en contra de este etiquetado, ya que los criterios para elaborar el etiquetado frontal presentan irregularidades que conllevan a violaciones Constitucionales. Principalmente, violaciones al derecho a la salud, así como al derecho a la información de los consumidores. Ambos establecidos en nuestra Constitución y en diversos tratados internacionales suscritos por el Estado mexicano.

En el amparo se presenta como la principal inconsistencia los criterios que se utilizan para mostrar el contenido de azúcar de los productos. La Cofepris utiliza un parámetro de 360 kcal (90 gramos) para determinar los porcentajes de azúcar de los productos. Un criterio mucho más flexible que las recomendaciones internacionales por la OMS, quienes consideran que deben ser 200 kcal (50 gramos) como máximo permisible.

“Permitir estas irregularidades implica que los consumidores no conozcan el riesgo real del azúcar contenido en el producto. Los consumidores en general y en específico personas con diabetes, niños, padres de familia, necesitan saber está información para poder tomar decisiones enfocadas en la protección de su salud y de su familia” declaró el abogado Javier Zúñiga.

Zuñiga añadió: “La OMS ha establecido que un consumo diario mayor de 200 kcal de azúcares añadidos puede ser nocivo para la salud. El principal problema del etiquetado es que no permite a las personas saber cuáles productos exceden este parámetro y en qué medida”.

La semana pasada el diputado Fernando Zarate presentó una iniciativa para que se establezca el etiquetado del semáforo que permite a los consumidores, de manera muy sencilla y útil, identificar si un producto tiene bajos, medios u altos contenidos de azúcar, grasas saturadas, grasas totales y sodio. El sondeo que hemos realizado confirma que los consumidores entienden este etiquetado y que les es útil, por lo que la Alianza por la Salud Alimentaria apoya esta iniciativa.

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