La industria de los productos ultraprocesados está corrompiendo los principios de la integridad científica, según un estudio - Alianza por la Salud Alimentaria

La industria de los productos ultraprocesados está corrompiendo los principios de la integridad científica, según un estudio

  • Un nuevo estudio brinda evidencia de cómo la industria alimentaria está intentando alterar los principios de la literatura científica.
  • ILSI, una organización sin fines de lucro financiada por la industria alimentaria, con presencia en México, está corrompiendo la literatura sobre integridad científica, asociaciones público-privadas y conflicto de interés en beneficio de la industria.
  • Los autores de la investigación reiteran la importancia de que la investigación científica sea independiente e imparcial a los intereses corporativos.

Ilustración de personas de espaldas que reciben, por un lado, documentos y, por el otro lado, dinero

Ciudad de México, 22 de abril, 2021. La industria alimentaria ha estado intentando modificar las normas y los principios bajo los que se rige la ciencia, de manera que se puedan beneficiar, por ejemplo, promoviendo la aceptación de las asociaciones público-privadas y la permisividad ante los conflictos de interés, según el estudio Beyond nutrition and physical activity: Food industry shaping of the very principles of scientific integrity (Más allá de la nutrición y la actividad física: La industria alimentaria moldeando los principios mismos de la integridad científica), que se publica en la revista Globalization and Health.

El trabajo de la industria alimentaria en este ámbito ha sido conducido por el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro fundada por un ejecutivo de Coca-Cola y financiada por la industria alimentaria.

“La oficina de ILSI en México realizó acciones contra la propuesta del impuesto a las bebidas azucaradas. Esas acciones de interferencia en la política pública fueron denunciadas e ILSI cerró durante un tiempo su oficina en México”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor —organización integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria.

El nuevo estudio concluye que el “trabajo del ILSI sobre la integridad científica ignora los riesgos de aceptar el financiamiento corporativo y no establece directrices para protegerse de estos riesgos”. El estudio se basa en documentos obtenidos a partir de solicitudes de acceso a la información pública por parte de U.S. Right to Know, un grupo de investigación sobre salud pública, así como otros documentos de dominio público y del Archivo de Documentos de la Industria Alimentaria de la Universidad de California San Francisco.

“Lo preocupante es que la industria alimentaria construyó un ‘nicho bibliográfico’ sobre la integridad científica mediante un tercero que, hasta hace poco, no era conocido por actuar para las grandes empresas alimentarias”, dijo Mélissa Mialon, autora principal del estudio e investigadora de la Trinity Business School del Trinity College de Dublín.

“Los investigadores e instituciones preocupados por los conflictos de interés pueden no terminar de reconocer la influencia de las empresas en las fuentes bibliográficas que citan y que emplean para promover los principios de integridad científica”, agregó Mialon.

Las grandes empresas alimentarias quieren manipular las normas de la investigación y la ciencia para defender los alimentos procesados que promueven la obesidad, la diabetes y otras enfermedades”, dijo Gary Ruskin, director ejecutivo de U.S. Right to Know y uno de los coautores del estudio.

“Esto erosiona la integridad de la ciencia, cuya independencia e imparcialidad es crucial respecto a las poderosas corporaciones y su afán de lucro”, añadió.

El estudio señala que “la industria alimentaria, al igual que las industrias del alcohol y el tabaco, pretende influir en los propios principios de la ciencia, como la integridad científica y la buena conducción de la investigación”.

El estudio concluye que “el trabajo del ILSI sobre la integridad científica, los conflictos de interés y las asociaciones público-privadas diluye el trabajo independiente en ese espacio, antepone las ganancias a la ciencia y socava los esfuerzos para hacer frente a la influencia indebida de los actores de la industria en las políticas públicas, la investigación y la práctica”.

En los últimos años, el ILSI ha sido objeto de críticas en distintos reportes, entre ellos tres artículos de The New York Times:

La mayor parte del trabajo del ILSI en el ámbito de la integridad científica fue realizada por ILSI-North America, que en febrero cambió su nombre por el de Instituto para el Avance de las Ciencias de la Alimentación y la Nutrición.

Como medida de su éxito, ILSI-North America ha declarado que su trabajo sobre la integridad científica y las asociaciones público-privadas “ha sido publicado en revistas arbitradas, respaldado por agencias federales y sociedades profesionales de nutrición y ciencias de la alimentación, y citado ampliamente entre la comunidad científica”.

El estudio sostiene que es importante “contrarrestar estas prácticas, ya que corren el riesgo de moldear las normas científicas para que se adapten a los intereses de la industria y no a los de la salud pública”.

El estudio “descubrió que el ILSI es un actor líder, no sólo en la industria alimentaria sino más ampliamente en la comunidad científica, en el desarrollo de normas y principios de integridad científica”.

Señala que “en el propio proceso de desarrollo de los principios de integridad científica, las empresas alimentarias pueden utilizar sus conexiones con estas personas y organizaciones de renombre para fomentar su influencia en la ciencia y la política.”

Los esfuerzos de la industria alimentaria por remodelar los principios de la ciencia parecen repetir las acciones de la industria del tabaco. En un artículo publicado en 2001 en el American Journal of Public Health, Elisa Ong y Stanton Glantz escribieron sobre las “sofisticadas campañas de relaciones públicas de la industria del tabaco, controladas por ejecutivos y abogados, cuyo objetivo es manipular los estándares de evidencia científica para servir a los intereses corporativos de sus clientes”.

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Sobre el estudio “Beyond nutrition and physical activity: Food industry shaping of the very principles of scientific integrity”:

Los autores son: Mélissa Mialon, investigadora de la Trinity Business School del Trinity College de Dublín, Matthew Ho, estudiante de la University of Nevada, Ángela Carriedo, secretaria de comunicaciones de la World Public Healtha and Nutrition Association, Gary Ruskin, director ejecutivo de U.S. Right to Know (USRTK), y Eric Crosbie, profesor de la University of Nevada.

La hoja informativa de USRTK sobre ILSI está disponible en https://usrtk.org/our-investigations/ilsi-wields-stealthy-influence-for-the-food-and-agrichemical-industries/

Gary Ruskin, de U.S. Right to Know, ha sido coautor de tres estudios anteriores sobre el ILSI. Estos son:

U.S. Right to Know es un grupo de investigación enfocado a promover la transparencia para la salud pública. Para más información sobre su trabajo: https://usrtk.org/academic-work/

Para información general: usrtk.org

 
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