Derecho a la Salud - Alianza por la Salud Alimentaria

Derecho a la Salud

El derecho a la salud está contemplado en numerosos instrumentos jurídicos internacionales.[1] Sin embargo, el instrumento en el que es detallado con mayor precisión es el artículo 12 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, como: “El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud”, ya que las condiciones de salud son en gran medida resultantes de las condiciones existentes para ejercer los derechos económicos, sociales y culturales.

El derecho a la salud es un derecho humano fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás derechos humanos. Todo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud que le permita vivir con dignidad. Es un derecho estrechamente vinculado con el ejercicio de otros derechos humanos y depende de esos derechos, que se enuncian en la Carta Internacional de Derechos, en particular el derecho a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la educación, a la dignidad humana, a la vida, a la no discriminación, a la igualdad, a no ser sometido a torturas, a la vida privada, al acceso a la información y a la libertad de asociación, reunión y circulación. Esos y otros derechos y libertades abordan los componentes integrales del derecho a la salud.

El derecho a la salud no debe entenderse como un derecho a estar sano. El derecho a la salud entraña libertades y derechos. Entre las libertades figura el derecho a controlar su salud y su cuerpo, con inclusión de la libertad sexual y genésica, y el derecho a no padecer injerencias, como el derecho a no ser sometido a torturas ni a tratamientos y experimentos médicos no consensuales. En cambio, entre los derechos figura el relativo a un sistema de protección de la salud que brinde a las personas oportunidades iguales para disfrutar del más alto nivel posible de salud.

La efectividad del derecho a la salud se puede alcanzar mediante numerosos procedimientos complementarios, como la formulación de políticas en materia de salud, la aplicación de los programas de salud elaborados por la Organización Mundial de la Salud o la adopción de instrumentos jurídicos concretos.

El Comité interpreta el derecho a la salud, definido en el apartado 1 del artículo 12, como un derecho inclusivo que no sólo abarca la atención de salud oportuna y apropiada sino también los principales factores determinantes de la salud, como el acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, el suministro adecuado de alimentos sanos, una nutrición adecuada, una vivienda adecuada, condiciones sanas en el trabajo y el medio ambiente, y acceso a la educación e información sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva. Otro aspecto importante es la participación de la población en todo el proceso de adopción de decisiones sobre las cuestiones relacionadas con la salud en los planos comunitario, nacional e internacional.

El derecho a la salud establece las responsabilidades del Estado de respetar, proteger y satisfacer –y como parte de esta última responsabilidad–, de dedicar el máximo disponible de recursos a su alcance para mejorar progresivamente las condiciones para hacer valer este derecho a toda la población sin distinciones.

En México, el artículo 4º de la Constitución de los Estado Unidos Mexicanos establece el derecho de “toda persona a la protección de la salud”. El mismo artículo contempla otros derechos importantes estrechamente relacionados con el derecho a la salud, como el derecho a la alimentación, al agua, a la vivienda, a un ambiente limpio y sano, los derechos del niño, entre otros.

Con base a la reforma a la Constitución del 10 de junio de 2011 en materia de derechos humanos que señala: “Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia”, el marco jurídico de protección al derecho a la salud se amplía significativamente para constituirse en un instrumento poderoso, pero aún casi inédito para su exigibilidad y justiciabilidad.


[1] Numerosos instrumentos de derecho internacional reconocen el derecho del ser humano a la salud. En el párrafo 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos se afirma que: “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales contiene el artículo más exhaustivo del derecho internacional de los derechos humanos sobre el derecho a la salud. En virtud del párrafo 1 del artículo 12 del Pacto, los Estados Partes reconocen: “el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental”, mientras que en el párrafo 2 del artículo 12 se indican, a título de ejemplo, diversas “medidas que deberán adoptar los Estados Partes a fin de asegurar la plena efectividad de este derecho”. Además, el derecho a la salud se reconoce, en particular, en el inciso iv) del apartado e) del artículo 5 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, de 1965; en el apartado f) del párrafo 1 del artículo 11 y el artículo 12 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de 1979; así como en el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño, de 1989. Varios instrumentos regionales de derechos humanos, como la Carta Social Europea de 1961 en su forma revisada (art. 11), la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, de 1981 (art. 16), y el Protocolo adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de 1988 (art. 10), también reconocen el derecho a la salud. Análogamente, el derecho a la salud ha sido proclamado por la Comisión de Derechos Humanos (2), así como también en la Declaración y Programa de Acción de Viena de 1993 y en otros instrumentos internacionales (3).

Artículos Relacionados

Banner que ejemplifica cómo sería el etiquetado de advertencia en México

Encuesta nacional muestra total apoyo de consumidores a la propuesta de etiquetado de advertencia frontal de alimentos y bebidas

El 94% se manifestó a favor de que los alimentos y bebidas contengan sellos de advertencia al frente de los empaques cuando los productos superen los límites establecidos de azúcares,
Leer más»



Banner con la leyenda Las tácticas de la industria de alimentos y bebidas en contra de la salud pública en América Latina

La industria controla la política alimentaria en América Latina a través del miedo

Se debe exigir a las empresas que transparenten sus donativos y patrocinios, ya que en la mayoría de los casos pagan supuestos estudios científicos y avales de organizaciones de “salud”
Leer más»



Ilustración médica con la leyenda Diabetes

Prevalencia de diabetes en AL aumentará a 109 millones de personas en 2040

En América Latina se estima que entre 30% y 40% de la población afectada por diabetes tipo 2 no sabe que tiene esta enfermedad, la cual afecta a más de
Leer más»



Médico midiendo la cintura de un paciente

Seis personas sufren de obesidad o sobrepeso por cada una que pasa hambre en América Latina: FAO

Por cada persona que sufre hambre en América Latina y el Caribe, más de seis sufren sobrepeso u obesidad, advirtió la FAO
Leer más»



Banner con leyenda Día Mundial de la Diabetes

Al sector Salud la diabetes le cuesta $613 millones de dólares al año

Tan solo en el 2016 en México fallecieron 105 mil 572 personas por problemas relacionados a la diabetes, lo que convierte a esta enfermedad en la segunda causa de muerte
Leer más»