Córdova se equivoca; hay suficiente evidencia científica sobre el daño a la salud de la comida chatarra - Alianza por la Salud Alimentaria

Córdova se equivoca; hay suficiente evidencia científica sobre el daño a la salud de la comida chatarra


 

De acuerdo con el exsecretario de Salud y actual secretario de Educación Pública, José Ángel Córdova Villalobos, no hay evidencia científica contundente que demuestre cómo afecta la comida chatarra a la salud en materia de sobrepeso y obesidad –como podemos ver que declaró en la nota que encontrarás más adelante–. Sin embargo, esto dista mucho de la realidad, ya que expertos de todo el mundo lo han demostrado amplia y contundentemente. Entre ellos, Kelly Brownell, investigador de una de las Universidades más prestigiadas del mundo, la Universidad de Yale. Existen cientos de artículos serios, científicos, así como libros publicados, que demuestran la fuerte evidencia de la asociación del consumo de refrescos y la comida chatarra con el sobrepeso y la obesidad. Ante esto, es evidente la inclinación que el ahora secretario de Educación Pública tiene hacia la industria.

La causa central de que México presente de los índices más altos de sobrepeso y obesidad (siete de cada 10 adultos y tres de cada 10 niños), así como una de las más altas tasas de mortalidad por diabetes en el mundo (81 muertes por cada 100,000 habitantes contra 15 en los Estados Unidos), se debe a una ausencia de políticas públicas, a que el gobierno ha cedido a las presiones de las empresas productoras de comida chatarra y refrescos, que se han opuesto a cualquier tipo de regulación.

Para sacar comida chatarra de escuelas la evidencia debe ser contundente: Córdova

Carolina Gómez Mena. La Jornada. 19 de octubre de 2012, p 45. La posibilidad de sacar de las escuelas la denominada comida chatarra sólo se concretará cuando el gobierno cuente con “evidencia científica contundente” que demuestre que estos productos generan una afectación a la salud en materia de sobrepreso y obesidad, señaló el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), José Ángel Córdova Villalobos, quien habló de no perjudicar a las empresas que elaboran dichos productos, ya que inciden en el desarrollo del país.

“Es algo que va a llevar mucho tiempo, no es algo que se pueda hacer de un día para otro y la evidencia científica tiene que ser contundente; es el caso de las drogas por eso están prohibidas, porque son malas, pero en otro tipo de alimentos ahí ya entra uno en una discusión porque puede haber diferentes variables que deben ser perfectamente analizadas para tampoco dañar a una industria que también es importante para el desarrollo del país”, comentó.

En conferencia de prensa ofrecida con motivo de la Reunión de Consulta de las Américas de los Ministros de Educación para una Nueva Cultura de Salud en el Contexto Escolar, en la cual los responsables de 31 países, así como representantes de organismos internacionales analizarán estrategias para promover una vida saludable desde la escuela, el funcionario expresó que fue un “trabajo difícil” lograr los lineamientos para el expendio de productos con “calorías vacías” como refrescos y frituras en los planteles escolares, y destacó que sólo 15 países en el mundo cuentan con normas de esa naturaleza.

Córdova Villalobos auguró que la salida de la chatarra de las escuelas no será a corto plazo y destacó que la industria de alimentos procesados no sólo se comprometió a reducir porciones, sino que también hizo esfuerzos para modificar su contenido calórico al disminuir grasas, azúcares y sal.

Señaló, asimismo, que la epidemia de obesidad y sobrepeso que aqueja a México, que comenzó desde hace tres décadas, podría empezar a controlarse en un plazo de 10 años, si se toman medidas adecuadas de prevención.

Durante la inauguración de la citada reunión, el titular de la SEP remarcó que los ministros y viceministros emitirán una declaración conjunta que retomará programas y acciones exitosos en el combate al sobrepeso y abuso de sustancias adictivas, entre adolescentes, así como estrategias de educación sexual.

Referencia: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/19/sociedad/045n1soc

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