Diabetes e hipertensión - Alianza por la Salud Alimentaria

Diabetes e hipertensión

Ilustración de un corazón con una gráfica de un electrocardiograma

19 de marzo, 2020. En México viven 10.9 millones de personas que integran el grupo de personas más vulnerables ante un posible contagio por COVID-19. Son adultos mayores de 60 años que padecen enfermedades cardiovasculares y/o diabetes, lo que representa una combinación de alto riesgo, de acuerdo con los datos oficiales más recientes.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) estima que actualmente hay 28.9 millones de mexicanos de edad avanzada, de los cuales 6.8 millones están diagnosticados con hipertensión y 4.1 millones sufren diabetes.

Además de la edad, el Colegio Nacional de Medicina Geriátrica señaló que la predisposición a infectarse y la severidad de los síntomas se debe a la mayor presencia de enfermedades crónicas que se asocian a una menor respuesta inmunológica, como diabetes mellitus, hipertensión, obesidad, VIH, desnutrición y enfermedades renales.

Datos de Conapo revelan que actualmente hay 28.9 millones de personas mayores de 60 años en el país, de los cuales 15.7 millones son mujeres y 13.2 millones son hombres.

De ese total de adultos mayores, 28.7% también registran padecimientos como hipertensión arterial y diabetes, dos enfermedades que presentan un alto promedio de incidencia en la población mexicana.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), elaborada por el Inegi en conjunto con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Salud federal, revela que en México hay 15.2 millones de personas con hipertensión.

Del total de personas diagnosticadas, 6.8 millones son adultos mayores de 60 años. Lo anterior significa que 45% de los que padecen este tipo de mal forman parte de la población más expuesta ante un posible contagio.

La Federación Internacional de la Diabetes señaló que es más difícil atender una infección viral de una persona diabética debido a las fluctuaciones del nivel de glucosa en la sangre, y las posibles complicaciones con la diabetes. “En primer lugar, el sistema inmunológico está débil, lo que dificulta combatir el virus, y es probable que lleve a un tiempo de recuperación más largo”.

“En segundo lugar, el virus puede fortalecerse en un medio ambiente elevado de glucosa en la sangre”.

Fuente: Milenio.

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